Calígula y el peligro de los motes

Tengo que reconocer que me encanta poner motes. Me sale solo. Siempre se me ocurren formas de llamar a la gente que resultan fruto de las vivencias que he tenido con esa persona. Creo firmemente que los apodos son una de las formas más tiernas e ingeniosas de mostrar cariño a alguien. Eso sí, no me refiero a los típicos motes de pareja estereotipados tipo gordi, peque y cuchiflitín. Eso de especial más bien poco, la verdad.

Tampoco me refiero a esos motes que se ponen cuando eres pequeño, algo cruel y sin filtros ( creo que todos sabemos a qué me refiero) Creo que este tipo de motes pueden acabar afectando a la autoestima y a la manera de ser de esa persona hasta incluso su vida adulta. Y esto me parece triste y peligroso. Además, no podemos conocer el alcance y las consecuencias que pueden tener estas cosas. 

Y si no que se lo digan a los antiguos romanos  que vivieron la época de Calígula. Porque eso de Calígula es un mote. Su verdadero nombre era Cayo Julio Cesar Augusto Germánico ( un nombre así cortito y sencillo ) y perteneció a la dinastía Julio-Claudia, la del mismísimo Julio Cesar.

Cuando murió su padre se convertiría en el hijo adoptivo de Tiberio, hijo a su vez de Livia, la tercera y definitiva esposa de Augusto. Hay que tener en cuenta un par de cuestiones de cara a comprender  lo que esto supuso para Calígula. Lo primero entender la gran influencia que tenía Livia sobre Octavio,  y en consecuencia, su poder en la alta sociedad de la Roma de su tiempo. Y lo segundo que Tiberio, su hijo mimado que se acabaría convirtiendo en un digno padre adoptivo para Calígula, fue nombrado coheredero junto con Postuló. El cual murió. Sospechosamente. Recayendo así todo el poder en Tiberio.

Pero ahí no acaba la cosa porque también fue sospechosa la muerte de Germánico, el padre de Calígula. Curiosamente otro posible heredero para Octavio, ya que estaba casado con su nieta Agripina y contaba con una brillante carrera militar. Lo cierto es que se culpó a un matrimonio de haberlo envenenado. Él era un importante cargo político que acabó suicidándose y ella resultó absuelta. Pero no cesaron las sospechas hacia el entorno del propio emperador.

Pues llámalo karma o llámalo x pero la presencia de Calígula acabó siendo bastante incómoda para Tiberio. Sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de muertes que fueron surgiendo en su entorno, entre ellos dos de los tíos de Calígula. Esto creó tiranteces entre ambos, pero a pesar de eso acabó nombrándole sucesor junto a su nieto Gemelo.

Cuando Calígula se deshizo de éste fue cuando definitivamente tomó las riendas del imperio. Una gestión que en un principio fue bastante próspera y eficaz. Hasta que una posible enfermedad supuso un antes y un después tanto en su vida como en su gobierno. De hecho la tiranía, la crueldad y la excentricidad que surgieron repentinamente en Calígula han pasado a la posteridad.

Se ha hablado de derroches económicos, de vaciar las arcas del imperio para caprichos propios, de infundir el temor en la ciudadanía, de fiestas, desfase, orgías, abusos, violaciones, asesinatos, manía persecutoria, delirios creyéndose el mismísimo dios Apolo…

Se ha considerado que este cambio tan repentino de actitud y su excentricidad pudieron deberse a enfermedades como la encefalitis (una inflamación del cebrero), la epilepsia y el hipertiroidismo (la producción de más hormonas tiroideas de las que el cuerpo necesita)

Y es curioso porque toda esta fama pasó a la historia junto a su mote, Calígula. Un apodo que recibió cuando era un niño. Él visitaba los campamentos de Germanía junto con su padre y su madre Agripina. Ésta le hizo un uniforme a medida, que él usaba con sus correspondientes sandalias a juego. Era un niño muy querido y mimado dentro de la legión. Y comenzaron a llamarle Calígula, que viene de las Cáligas, las sandalias típicas de la legión romana. Es decir, que el nombre de este terrible y malvado emperador, en realidad significa pequeña sandalia o botita. Con los años este mote comenzó a popularizarse a modo de burla por lo que quedó terminantemente prohibido usarlo. 

Como curiosidad tampoco estaba permitida la palabra cabra en su presencia. Ya que por lo visto se sentía identificado en algún que otro aspecto físico y estaba paranoico con que al usar esa palabra se estuvieran burlando de él.

Asique por favor, ten cuidado con los motes que pones y sobre todo a quién. Pregúntale a los antiguos romanos. No es un juego.

3 comentarios en “Calígula y el peligro de los motes

  1. Ahora entiendo que nonbrara cónsul a su caballo jajajaja. Muy bueno Vero..

    Le gusta a 1 persona

    1. El caballo sería menos tirano seguramente 😁

      Me gusta

      1. Seguro 😉

        Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close